El descubrimiento y conquista de la América española fue hecha por aventureros codiciosos y suertudos, como el mismísimo Colón en 1492. Venían compro­metidos a sumar nuevos territorios y provincias étnicas a los dominios del Rey, al tiempo que debían realizar «la cosecha de las almas» con la conversión de los infieles a la doctrina cristiana.

Fue bajo este esquema que casi medio siglo después las huestes de Ortún Velasco (natural de Cuellar en Segovia} y Pedro de Orsúa (natural de Pamplona en Navarra} llegaron y conquistaron los pueblos chítareros que habitaban estos intrincados valles andinos, funda­ron la ciudad de Pamplona de Indias en 1549, repar­tieron y encomendaron sus comunidades indígenas e iniciaron la hispanización de toda una gran región, incluyendo los exuberantes y fértiles valles de Cúcuta.

En algunos casos hubo enfrentamientos con fuertes guazábaras a los nativos, como ocurrió en el «Valle de Los Locos» (Labateca y Toledo} donde los indios, por no acatar el requerimiento del español y resistir­se al invasor, fueron aperreados y algunos de ellos muertos. En la mayoría de los pueblos chitareros, como los cúcutas, la conquista fue pacífica.

No hay cosa segura en esta vida.

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